Seguidores

13 de agosto de 2015

Llantos de belleza II

Tú lo sabías, nunca te lo dije la verdad, pero sabía que no hacía falta.
Lo habías leído en mi, en mi cuerpo, en mi mente, en mis ojos...
Tú sabías que, a menudo, me encerraba en mi cuarto, y que al hacerlo, me alejaba del mundo; desconectaba de todo lo ajeno, de todo lo exterior...
A veces, sentía que yo misma creaba un pequeño microclima, un microuniverso, lleno de muchas microcosas que, realmente, como decías, eran un cúmulo de microproblemas que mi espalda, a veces, no podía soportar. Alguna vez, no eran tan pequeños y de ahí que me pesaran tanto, que sentía el impulso de encerrarme en mi misma y no salir de allí, con la esperanza de que todo pasara... Nunca tuve la ilusión de que desaparecieran, porque, a pesar de la situación, no dejaba de ser realista; simplemente deseaba que disminuyera la sensación de que estaban allí, demasiado presentes... Tanto, que me hundía cada vez más, hasta el punto de que la idea de intentar solucionarlos ni siquiera parecía tener sentido o lógica.
Sabía que no era la solución, ni la decisión que me convenía, pero prefería gastar mi tiempo en tirarme en la cama. Nunca nadie me vio, pero me hacía desconectar, me acostaba en aquella posición que me hacía sentir menos débil, aislada, como si me protegiera una coraza; y que, de una forma u otra, hacía que todos los sentimientos que se hallaban en mi interior, atormentándome, se exteriorizaran. A veces, en lágrimas, otras, estando en soledad, en gritos de impotencia, de imposibilidad, incluso, de ira... Conmigo misma...
Quizás muchos no entiendan esta necesidad, y quizás lo mejor sería que ni la conocieran, pero yo la tenía. Lloraba. Lloraba a chorros. Abría las compuertas del llanto, tanto que se me llegó a empapar el alma. Creo que, incluso, podría decir que lloraba como un cacuy, como un cocodrillo... Si es verdad eso de que estos animales no dejan nunca de llorar. En ocasiones, tengo que reconocer que olvidaba el motivo por el cual había comenzado... Y seguía haciéndolo...
Era muy común que escuchara música triste, de personas tristes, que contaban historias aún más tristes... (Tú me mirabas y me decías "¡Joder que triste todo!") Estas, normalmente, me recordaban a los que estaban, a los que se fueron, y a los que nunca estuvieron porque simplemente no quisieron.
Me encantaban, y me encantan, los cantautores con voces profundas, pero rasgadas, aquellos que más que canciones, recitaban poesía, la cual te llegaba a los más hondo, porque ellos, sabían como llegar, porque ellos, ya habían estado antes...
Nunca olvidaré como él intentaba pronunciar los nombres de todos aquellos poetas ingleses. Recuerdo que te reías, yo aún más ("Esto es imposible", decías). Disfrutaba de aquellos momentos. Aquellos días, sabía que volvías a casa con tu objetivo cumplido; me habías hecho reír, un gran logro que me hacía olvidar, por un instante, lo que mi espalda llevaba a cuestas. Estar contigo. Disfrutar contigo. Eso, siempre estaba bien...
Siempre supiste donde te metías, me conocías, eras consciente de que yo le sonreía al mundo, como si me lo fuese a comer; y que lo que me costaba realmente era mostrarme tal cual estaba, tal y como era, como sigo siendo.
A veces, en ciertos momentos, era débil, más de lo normal, "Como todos" decías. Nadie es de piedra, no existen los corazones de acero, ni las personas que ni sienten ni padecen, frías, como el hielo.
Nunca te lo dije, pero sinceramente sé que lo sabías.
Te quise desde el primer momento en que me hiciste feliz en aquella tarde de abril.

Larissa Lorenzo

[Basado en un texto de BenjiVerdes ( https://youtu.be/kQkrlTppSg0)]

14 de diciembre de 2014

Dentro de ti.

¿Cuántos príncipes azules deberás de besar 
para que no te salgan rana? 
¿Cuántos limones enteros deberás masticar 
para hallar tu media naranja? 
No habrá cenicienta que te saque a bailar 
sin que te pise los pies con zapatos de cristal 
y, total... ¿para qué? 

Olvida todo lo que has escuchado hasta la fecha, 
sé que es complicado pero por algo se empieza, 
que nadie diga que no sirves ni haces nada a derechas, 
sabes que vales tenlo en mente siempre entre ceja y ceja. 
Deja tus complejos lejos y tus defectos a un lado, 
la piel solamente es corteza, 
solamente es la reja que mantiene a ese "patito" enjaulado, 
alejado de lo que la imagen del espejo refleja. 
Abre la verja, sal y vuela tu entereza interior, 
no hay diferencia entre una chica del montón o cañón,
tan sólo un canon de belleza, 
pobre de aquel corazón que busque pareja en la apariencia exterior.
No quiero quejas sólo quiero signos de aceptación, 
dignos de admiración, los mismos que dan fortaleza; 
¿Mecanismos de defensa? Eleva el mentón 
pues con la cabeza bien alta nadie pasará vergüenza. 
Libera tu esencia fuera, 
que si no te conocen es normal que no te prefieran, 
que no te quieran; perdón... que no te quieras mejor 
y es que si no te aprecias como van a darte su amor. 
Por favor valórate en cualquier aspecto, 
deja de ir dando tumbos y sigue el camino recto, 
aunque seas un "Don Nadie" y el objeto de insultos 
nadie gusta a todo el mundo porque nadie es perfecto. 

Valórate, mira dentro de ti, 
lo que quieres tu no es lo que esperan de ti, 
el ideal es verte sonreír, 
lo importante es ser quien eres a tu vida te lo mereces. 
A lo lejos tu esencia velará por ti 
a tu encuentro acudirá, si 
la autoestima te invadirá 
y volverás a ser tu... 

¿Quieres parecerte a las chicas de la tele? 
Yo a los héroes de los libros y ser libre, 
Valora lo que tienes sin buscar similitudes, 
que hasta las mejores actrices tienen mala cara un lunes. 
Muéstrate tal como eres, no sé, a veces los vicios dicen más que las virtudes 
y a mí, me dicen más las cicatrices que las pieles, 
mujeres que hablen sin pelos en la lengua a con labios de carmín. 
No quieras ser un maniquí de buen ver y mal oír, 
que tendrá mucho que ofrecer pero nada que decir. 
Una sonrisa Profident y dientes perla-marfil, 
con gracia al caminar pero sin saber hacer reír, en fin... 
Lo más difícil es ver tu habilidad, 
que aunque no seas Rafael Fernández, eres capaz, 
escapa del iris con el que te ven los demás, 
su opinión no debe convertirse en tu realidad. 
Guarda el traje del domingo, el maquillaje de los viernes, 
y sal a comerte el mundo, ¿¡Se entiende!? 
Que somos otra gente, corriente, 
llámanos "resultones", los perdedores que se enamoran de las emociones. 
Olvida lo vivido y recuerda lo viviente, 
diferente del orgullo del amor propio herido. 
El pasado ya ha huido y lo esperado está ausente, 
pero el presente es tuyo, proverbio chino.


8 de diciembre de 2014

Nuevo Blog: Never Look Back

Últimamente es increíble lo que me cuesta encontrar la paz suficiente para sentarme y escribir todo lo que llevo dentro.
Quizás nadie entenderá porqué, si casi no escribo en este blog, he abierto uno nuevo... Sinceramente, yo tampoco. Solo me apetecía hacerlo y aproveché mis ganas para llevar un proyecto nuevo a cabo...
Aquí les dejo la primera entrada:

  "Con el paso de los años me he dado cuenta de que siempre voy cambiando de amistades, es inevitable, lo se, y que solo ellos dos permanecen...
Hay muchas personas que tengo miedo que desaparezcan de mi vida. 
Se que es así, que no queda de otra y me tengo que joder pero, por ahora, no he aprendido como evitar esto que siento. 
Y es que, simplemente, estoy viendo como, poco a poco, con los cambios, las personas van desvaneciéndose, y yo me quedo ahí, estática, con los ojos abiertos, viendo como se alejan pero sin poder hacer nada para intentar que se queden. 
Y es que no está en mi mano, ellos son los que han decidido marcharse y algunos lo han hecho sin ni siquiera darse cuenta...
Jamás creí que diría esto pero, al que más me va a joder perder es a él (desde mi punto de vista es increíble pero cierto.)"
(...)
Larissa Lorenzo
 

Para seguir leyendo haz click aquí.